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lunes, 20 de mayo de 2013

EL CAMINO DEL ARTISTA



Hoy voy a recomendar un libro que hace semanas me regaló un amigo: Es la Biblia de cabecera de Almodóvar –me dijo–, léetelo, te vendrá bien. Lo hice y me vino de maravilla.

Se trata de un taller de creatividad, no sólo para artistas de todas las disciplinas, sino para todas aquellas personas que les hubiera encantado dedicarse al arte y nunca se atrevieron, lo que Julia Cameron –su autora– denomina: Artistas en la sombra; aquellos que son capaces de apoyar o incluso subvencionar –como en el caso de los mecenas–, la carrera de una persona creativa, y sin embargo no se permiten a si mismos dedicar su propio tiempo y dinero a promocionar al creador que llevan dentro.

No nos vamos a engañar, es un libro de autoayuda. Y esto lo quiero dejar bien claro porque hay muchas personas que este término les irrita, y se negarían a leerlo por el simple hecho que aparezca la dichosa palabrita. Como si les diera miedo ayudarse, o profundizar en su propia personalidad. El caso es que esta gente arremete contra ti en cuanto te oyen decir: autoayuda. Me pregunto si se comportan igual al escuchar la palabra: autodestrucción, o si por el contrario les genera morbo conocer gente que esté catalogada como autodestructiva, o incluso a ellos mismos les gustaría ponerse esa etiqueta. Quizá deberíamos ahondar en nuestro ser y revisarnos un poco, para entender de donde viene ese sentimiento tan autodestructivo.

Reconozco que me interesa mucho el conocimiento del mundo interior y todo lo que sucede en la mente humana. A lo mejor tiene que ver con que, de los diecisiete a los veinte años estuve trabajando en la consulta de un psiquiatra y por consiguiente pasé parte de mi adolescencia conviviendo con todo tipo de enfermedades mentales como: esquizofrenias, psicopatías, neurosis, etc. Y eso me llevó a entender un poco mejor los diferentes procesos mentales de cada ser humano al enfrentarse a un mismo hecho.  

Me considero una persona autodidacta, pues cualquier cosa que me ha interesado en el transcurso de mi vida, lo he aprendido en los libros. Desde cómo pintar al óleo hasta echar las cartas del tarot. En lugar de buscar ayuda externa, cuando tengo alguna inquietud, me compro un libro y me ilustro. Quizá por ese motivo soy la gran defensora de los libros de autoayuda, ya que a mí siempre me han funcionado muy bien. Por ejemplo: durante más de veinte años estuve fumando dos cajetillas diarias de cigarrillos y cuando leí un libro para dejar de fumar, lo hice radicalmente.

El caso es que cuando terminé de leer El Camino del Artista, me invadió una necesidad tremenda de hacer el taller que su autora proponía en ese libro. doce semanas dedicadas a ti y a tu creatividad, como una especie de terapia pero sin psicólogo, tan sólo con la ayuda de sus páginas. Empecé a leerlo nuevamente pero esta vez haciendo los ejercicios que Julia iba sugiriendo semana tras semana. Entre todos ellos, hay dos básicos ineludibles que se deben mantener de por vida, creando un nuevo hábito de conducta. Que son: Las páginas matutinas y la cita con el artista.

Las páginas matutinas es lo que se llama escritura automática, es decir que cada mañana cuando te despiertas, coges lápiz y papel y empiezas a escribir en tres hojas todo lo que pasa por tu mente, sin autocensura, sin fijarte en la ortografía ni en la gramática, simplemente traspasando al papel todo lo que sale de tu psique sin filtrar. El espacio de tiempo que existe entre el sueño y la vigilia, es cuando empiezan a brotar de tu intelecto un montón de ideas, que si no sacas a la superficie se quedarán enquistadas en tu mente y seguirás dándole vueltas a lo mismo una y otra vez. Y aunque lo aparques en un lugar recóndito de tu cerebro porque no te parece relevante, eso no significa que no esté ocupando espacio en tu disco duro, y a la vez esté condicionando a tu manera de pensar  –la mayoría de las veces negativa y autodestructiva– hasta influir en todo lo que vayas haciendo durante el día. Escribiéndolos estarás eliminando esos pensamientos negativos y por consiguiente empezando cada día con la mente libre de impurezas.

 El segundo ejercicio ineludible es: La cita con el artista. Has de quedar una vez a la semana con el creador que llevas dentro, para que le des permiso a salir. Eso quiere decir que al menos durante dos horas cada semana tendrás que decidir cómo alimentar a tu artista, llevándole a algún lugar donde se sienta bien y que habitualmente no le permites por parecerte prescindible. Es decir has de obligarte a estar contigo mismo dándote aquellos mimos y caprichos que te mereces y que ayudan a emerger a tu alma creadora. Tendrás que ir solo al cine, a una exposición, a dar un paseo… cualquier cosa que te haga sentir bien y a la vez estés alimentando a tu fuente creativa.

Todas estas actividades que nos propone Julia Cameron, no son más que una responsabilidad contigo mismo y a la que tú sólo te obligas. Si eres una persona abierta de mente y practicas lo que lees ¿qué mal te puede hacer?

        Completamente recomendado: EL CAMINO DEL ARTISTA de Julia Cameron. Ediciones Aguilar. Primera edición septiembre 2011. Segunda edición enero 2013.