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lunes, 22 de diciembre de 2014

¿ACTOR/ACTRIZ?



Un tuit –probablemente desafortunado– puesto en un mal momento en internet, ha sido suficiente agravio para desatar las iras de los tuiteros partidistas, que sin ningún tipo de vergüenza ni temor, se sienten con total legitimidad para insultar a quien lo escribe.
Aguantar todo tipo de ofensas, humillaciones y descréditos tanto a nivel personal como profesional, va implícito en la profesión de actor/actriz en este país.
De un tiempo a esta parte se ha normalizado que los artistas seamos blanco de todo tipo de críticas y desprecios, dando por hecho que en el salario va la descalificación, como parte de nuestro trabajo, equiparándonos a los que teniendo un sueldo público son representantes de toda la ciudadanía.
En España hay más de tres millones de funcionarios –a los que pagamos todos los españoles con nuestros impuestos–, en las áreas de la defensa, medicina, educación, administración, etc. Sin embargo los actores, actrices, escritores, escritoras… no formamos parte de ninguno de esos funcionariados.
Las pocas ayudas que el estado español ofrece a las artes, no pueden superar el 20% del coste total de la obra y, las reciben –lógicamente–, entidades o empresas que tienen la obligación de preservar la cultura de un país. En ningún caso lo percibe el artista que desempeña su trabajo en cualquiera de estas industrias, por muy protagónica que sea su acción.
Es decir que la subvención a las artes plásticas la recogen los museos, no el pintor que expone en las galerías. La ayuda que tiene que ver con la cinematografía, la obtienen productoras cinematográficas, nunca el elenco que trabaja en la película. La destinada a la danza se la dan al Ballet nacional, jamás al bailarín, y así sucesivamente. Por la misma regla de tres, no tendría ningún sentido pensar que las ayudas que se les da a la ciencia para investigación, las cobraran directamente los trabajadores del laboratorio.
Sin embargo y como contrapartida, el gobierno nos quita a los actores y actrices de nuestra taquilla un 21% de IVA, en todos los espectáculos –sean grandes producciones o pequeños formatos, donde un artista en solitario intente buscarse la vida–. Con ese dinero que nos resta de nuestras nóminas, ayuda a las iglesias –aunque nuestro país sea un estado aconfesional, o nosotros no seamos creyentes–, mantiene a la Casa Real –aunque seamos republicanos– o instruye a los futuros militares pagándoles vivienda, manutención y carreras universitarias, aunque nosotros no tengamos dinero para pagarle a nuestros hijos la matricula –cada vez más cara– en una universidad pública.
En la mayoría de los tuits que colgaban, me tachaban de subvencionada, y en otros dudaban de mi profesionalidad como actriz y escritora por el simple hecho de no conocerme.
Esta manera de ver a los artistas me ha dado mucho que pensar, y me resulta curioso que no se vea igual a otros profesionales.
Me pregunto si se le llama subvencionado a un miembro de la guardia civil porque su sueldo lo pagamos todos lo españoles, o si alguien se plantea que un jugador del Betis no es futbolista porque no se le conoce tanto como a Messi o Maradona. Quizá alguien piense que la gente que lleva a sus hijos a colegios religiosos concertados, se está aprovechando de los impuestos de todos los españoles, porque ese tipo de educación debería ser privada. Sin embargo los artistas nos pagamos los estudios, de nuestro bolsillo y sin subvencionar por nadie.
¿Entonces porqué se acusa a los actores/actrices de chupópteros y sanguijuelas?

Para empezar hay que constatar el hecho del profundo desconocimiento que se tiene sobre la profesión de actor o actriz en este país. La gente –por norma general– confunde artistas con celebritis, de tal manera que si no eres conocido, no eres actor. Sin embargo la idea de que todos los famosos son artistas, hace que nos metan a los actores/ces y al resto de gente que se dedica al mundo de la farándula en un mismo saco, dando lugar a expresiones como que tod@s pertenecemos a la “cejita”, que somos pro–etarras o que hablamos mucho pero que a la hora de la verdad, no somos nada solidarios.
No querer recordar que los actores nos hemos posicionado en contra de ETA, y dar por hecho que no se nos ve en ninguna manifestación de repulsa, es como decir que la gente que no sale a la calle a denunciar el día internacional contra el maltrato a las mujeres, es que están a favor de la violencia de género.
Me pregunto en qué momento y porqué motivo empezó a cambiar la simpatía que tenía la opinión pública por nuestras estrellas del cine, al odio y animadversión que se siente hoy en día por las gentes del mundo del espectáculo.

Un artista es alguien que ha estudiado durante muchos años –la carrera de arte dramático son 4 años y toda la vida de talleres de reciclaje, la de música 12 años, la de Bellas artes son 4 años, y la de danza 4 años de grado elemental, 6 de grado medio y otros 4 de grado superior–, y se ha arriesgado a llevar un tipo de vida insegura, en aras de cumplir su sueño y de trabajar en lo que le gusta. Alguien que sabe que para conseguirlo también tendrá que desempeñar otros trabajos menos gratificantes –si quiere sobrevivir–, como ser camarero o personal de limpieza, a pesar de su cualificación y sus años de estudio. Esta será la única manera que tendrá para mantenerse mientras se presenta a pruebas y audiciones, en las que cada vez se le examinará como si fuera el primer día, aunque lleve veinte años en la misma profesión.
Un actor o actriz cree en lo que hace, pero se levanta cada mañana pensando en cómo va a pagar el apartamento ese mes, o en qué va a dar de comer a sus hijos.
Es alguien que tiene las mismas necesidades que cualquier otra persona, pero que ni los bancos, ni los alquileres, ni las empresas le dan crédito porque no tiene nómina.
Es gente que tiene que aprender a administrarse porque sabe que tras las vacas gordas siempre vienen las flacas y nunca dispondrá de dinero de seguidito.
Es alguien que pudiendo haber tenido un trabajo fijo, con seguridad social y pagas extras, decidió un día arriesgarlo todo y ser fiel a él mismo. Utilizar las herramientas que había aprendido, para crear aquello en lo que creía y despertar el pensamiento crítico en los demás.
Gente que tiene que aguantar a grupos que ocultan su cara tras una careta, y se atreven a amenazarles de muerte, a perseguirles y acosarles o a lanzarles huevos crudos el día de su “fiesta de empresa”, por haber hecho uso de su libertad de expresión a cara descubierta.
Gente que no cobra nada mientras crea, pero que cuando finaliza su obra, espera obtener la recompensa del público tanto a nivel emocional como a nivel económico.
 Un escritor/escritora termina su novela que se ha pasado cuatro años escribiendo, y espera venderla para poder ganar su sueldo; el 8% de las ventas. De pronto descubre que sus propios seguidores son los que al descargarse ilegalmente la obra, le están condenando a abandonar su profesión por falta de medios para subvencionar su vida.
A los artistas se les pide que vayan a trabajar por amor al arte, sin pararse a pensar que en cualquier otra profesión, nadie trabajaría ni una sola hora de su vida si supiera que no va a ser remunerada.
Todo esto y mucho más es un creador, alguien que consigue conmover al que tiene delante con su arte. Pero con esta actitud del gobierno y ciudadanía hacia los creadores lo único que se conseguirá será la desaparición total de la cultura.

¿Porqué piensas que están tan mal vistos los artistas en este país?