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lunes, 8 de junio de 2015

CRONTRA VIENTO Y MAREA


Si puedes mantener la cabeza cuando todos a tu alrededor pierdan la suya y te culpen por ello;
Si puedes confiar en ti mismo cuando todos duden de ti,
pero admitas también sus dudas;
Si puedes esperar sin cansarte en la espera, o, siendo engañado, no pagar con mentiras, o, siendo odiado, no dar lugar al odio, y sin embargo no parecer demasiado bueno, ni hablar demasiado sabiamente;
Si puedes soñar y no hacer de los sueños tu maestro;
Si puedes pensar y no hacer de los pensamientos tu objetivo;
Si puedes encontrarte con el triunfo y el desastre y tratar a esos dos impostores exactamente igual;
Si puedes soportar oír la verdad que has dicho,
retorcida por malvados para hacer una trampa para tontos, o ver rotas las cosas que has puesto en tu vida, y agacharte y reconstruirlas con herramientas desgastadas;
Si puedes hacer un montón con todas tus ganancias
y arriesgarlo a un golpe de azar, y perder, y empezar de nuevo desde el principio y no decir nunca una palabra acerca de tu pérdida;
Si puedes forzar tu corazón, nervios y tendones
para jugar tu turno mucho tiempo después de que se hayan gastado, y así mantenerte cuando no quede nada dentro de ti excepto la voluntad que te dice: “¡Resiste!”
Si puedes hablar con multitudes y mantener tu virtud
o pasear con reyes y no perder el sentido común;
Si ni los enemigos ni los queridos amigos pueden herirte;
Si todos cuentan contigo, pero ninguno demasiado;
Si puedes llenar el minuto inolvidable con un recorrido de sesenta valiosos segundos.

Tuya es la Tierra con todo lo que contiene, y lo que es más importante ¡serás PERSONA, hijo mío!”

Rudyard Kipling,
Poeta, periodista y novelista inglés ((Bombay, 30 de diciembre de 1.865 – Londres, 18 de enero de 1.936). Premio Nobel de Literatura 1.907.

       Kipling escribió este texto en la Inglaterra de la época Victoriana, en 1.895, donde a las mujeres –aunque consiguieron algunos derechos como el divorcio–, se les prohibía la entrada en los clubs privados –diseñados tan sólo para hombres–. Por aquel entonces las Sufragistas Británicas –consideradas de las más combativas–, luchaban por el voto femenino, que no vio la luz hasta el año 1.918, y tan sólo para las mujeres mayores de 30 años.
En aquel momento Kipling no se podía ni imaginar que un par de siglos después, su IF se habría traducido a varios idiomas y seguiría vigente, alentando en la lucha diaria tanto a hombres como a mujeres de todos los rincones del mundo. De haber sabido que esto sería así, estoy completamente segura que Joseph Rudyard Kipling habría cambiado la palabra “hombre” por la de “persona” al final de su poema, tal y como yo he hecho.

       Un ejemplo viviente de cada párrafo de este texto, son las mujeres y hombres de Folkarria. Gente que se ha unido
 horizontalmente en el trabajo, en pos de un sueño común.
       Folkarria es un festival de Bal Folk autogestionado que ya va por su quinta edición. No tiene patronos ni patrocinadores, los propios organizadores son los que rascan sus bolsillos para que cada año esta fusión de danzas y conciertos puedan ver nuevamente la luz. Ni siquiera el ayuntamiento de Torres de la Alameda en la Alcarria madrileña –que es donde se desarrolla–, les echa un cable. Lo máximo que se implica la concejalía de cultura es haciéndoles una rebaja en el alquiler del Recinto Ferial.
Este eco Festi–bal –como ellos lo denominan–, pretende recuperar y difundir tanto las danzas tradicionales como la música folk europea, haciendo de ellas un instrumento para la integración de diferentes culturas, combinándolas con acciones de sensibilización ecológica y consumo responsable, además de una serie de actividades participativas para adultos y niñ@s. Hay una cuidada selección musical del folklore español tradicional para todos los públicos, con conciertos de grupos nacionales e internacionales. Además, hay talleres de instrumentos, de danza, de voz para adultos y de juego, arte, y movimiento para niñ@s.


El festival ofrece paralelamente un mercado eco-solidario, feria de artesanía, espacio para debates, exposiciones y otras actividades. Un año más, se puso en marcha el Concurso Folkarria de música y baile para grupos noveles, dando así la posibilidad a los ganadores, de actuar en el mismo escenario que artistas consagrados en la edición del año siguiente.

Hay una zona de acampada –acondicionada con todo lo necesario– para vivir el festival los tres días que dura. Y así poder compartir con personas provenientes de toda Europa. A la hora de las comidas, se puede elegir entre alimentos ecológicos o, además veganos. Pudiendo degustar una variada selección de recetas de cocina que se encuentran en perfecta consonancia con la naturaleza.
En Folkarria se fomenta el reciclaje de basuras, la limpieza de las instalaciones (todo un ejemplo los baños públicos), y el compartir los recursos para contribuir al respeto por el medio ambiente. Grandes carteles anuncian los coches que llevan sitios libres para no contribuir al exceso de polución en las ciudades.
      
Al igual que Kipling con su If, Joe Darion, letrista del musical El Hombre de la Mancha, y su compositor Mitch Leigh, hicieron famosa por todo el mundo en varios idiomas la canción El sueño imposible.
Desde aquí quiero dedicarles esta versión de los dos textos interpretados por Nati Mistral para que nunca desfallezcan en su intento de seguir cambiando el mundo a través de los sueños casi imposibles.
Para ell@s: Tamara, Diego, Sonsoles, Fabio, Sonia, Raúl, Alicia, Miguel Ángel, Esther, Xavi, Gema, Juanra, Sara…


¿Crees que hay que luchar por los sueños hasta el final?

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