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lunes, 18 de enero de 2016

BATIBURRILLO


¿Y si Garzón fuera la solución?

               Tras los resultados de las elecciones generales del 20D, se ha convertido en una cruzada casi imposible la posibilidad que pueda gobernar nuestro país, cualquiera de los candidatos a la presidencia. 

              Y es que la lista más votada necesita pactar con otras formaciones para poder investir a su presidente. Sin embargo los otros partidos no están por la labor de seguir permitiendo una jefatura de derechas, ya que la mayoría de la ciudadanía ha votado por un cambio generacional y de gobierno. Así que el mapa político de España se presenta difícil de resolver.

              Quizá la única solución sería volver a los comicios y conseguir aunar todas las fuerzas de izquierda para que con las leyes electorales vigentes, se pueda desbancar al partido gobernante –actualmente en funciones–.

             Nuestro panorama político se ha convertido en un puzzle prácticamente imposible de armar, ya que todas las formaciones tienen unas líneas rojas que hacen irrealizable el consenso entre ellas.

              La pieza clave es el referéndum por el derecho a decidir de Cataluña. Por un lado están los que no quieren ni oír hablar del tema y por otro, los que sin esa pregunta popular no pueden pactar con ningún otro partido político.
Esto ha hecho que  sea prácticamente imposible llegar a un acuerdo entre las diferentes formaciones. Por ese motivo a la ciudadanía nos han colocado en un lugar de responsabilidad que no nos corresponde, pues para eso hemos votado a quien creemos son los mejores para representarnos. Y este compromiso del pueblo se agravará si tenemos que repetir las elecciones.

–Por un lado Unidad Popular dice que entrará en cualquier pacto para que no gobierne el PP.
–Por otra parte el PSOE dice que votará en contra de la investidura de Rajoy.
–Sin embargo Ciudadanos se abstendrá para permitir que Rajoy gobierne.
–Podemos, no puede pactar con PSOE si estos le piden no hacer el referéndum de Cataluña, pues entre sus coaliciones se encuentran En Comú Podem, Compromís-Podemos y En Marea Podemos, donde la condición fundamental para unirse fue el derecho a decidir ante las urnas.
Así que el escenario se pone muy difícil, pues si PSOE fuera condescendiente con los catalanes y pactara con Podemos, Unidad Popular y Esquerra Republicana, podrían incluso llevar a la presidencia del gobierno a Pedro Sánchez.

          Por otro lado, PSOE aceptó el pacto con Ciudadanos y PP, para poner en la presidencia del congreso a Patxi López.
Llegados a este panorama de enquistamiento político, Pablo Iglesias propone una figura independiente para gobernar.

Todo muy difícil. Y es que este es el momento donde las dos Españas se ven mejor reflejadas que nunca, en nuestra sociedad. Ahora ya no se trata tanto de un país de derechas o de izquierdas, sino de dos tipos de seres humanos completamente diferentes:
1º) Los conservadores; los que no les gustan los cambios, se proclaman portadores de valores eternos y su núcleo se encuentra en la familia.
A estos, cualquier tipo de transformación les genera ansiedad, tanto en el gobierno como es su vida personal. Les angustia un divorcio, mudanza, un cambio de trabajo, de ciudad, de país, etc. Cualquier cosa que sea salir de su marco de confort, realmente les supera. Por eso a pesar de no estar completamente de acuerdo con las políticas que ha llevado España en los últimos cuatro años, aún así siguen votando a los mismos, porque tienen tanto miedo a lo desconocido que prefieren quedarse como están –aunque no sea del todo bueno–, antes que admitir cualquier otra realidad. Y es que a este tipo de gente, lo nuevo o diferente les supone tal vértigo que les provoca un estado de angustia vital.
2º) Después está la otra España, la que clama a gritos el cambio, de la misma manera que lo hizo tras la muerte de Franco. La España que vive cómoda en las transformaciones, es la gente que prefiere otro tipo de vida aunque sea un riesgo, antes que seguir viviendo en algo que no les gusta. Esta clase de personas son capaces de ver lo positivo de cualquier cosa, incluso de un divorcio, mudanza, cambio de trabajo, de ciudad, o país. Y lo enfocan como un motivo para evolucionar, tanto a nivel de sociedad, como de vida personal.

Estas dos maneras tan opuestas de procesar son las que hacen que a día de hoy, España sea ingobernable.
Ha llegado una nueva Era, donde la ciudadanía se ve representada en el congreso de los diputados y diputadas, pues los escaños son compartidos tanto por los clásicos como por los modernos. De esta manera podemos percibir imágenes diferentes a las habituales, tanto en los pasillos como dentro del hemiciclo. Estos últimos días hemos podido ver allí; a conservadores departiendo con diputados de pelo largo y/o con rastas , a diputadas ejerciendo su derecho de lactancia y de conciliación familiar, a un bebé paseándose de brazo en brazo de los diferentes diputados para hacer patente el problema de las mujeres madres y trabajadoras. Con todo esto hemos podido visibilizar la doble moral de un pueblo que quiere estar a favor de la familia y se da golpes de pecho con el tema del aborto, pero a la hora de apoyar la maternidad, denosta a una diputada por llevar a su trabajo, la mochila de lo que significa ser mujer en los tiempos modernos.
Por fin el congreso se ha convertido en una muestra del universo que es hoy en día España.


¿Creéis que sería posible que Alberto Garzón dejara Izquierda Unida y se presentara como figura independiente para gobernar nuestro país? Parece un quimera, ¿verdad? ¿Pero sería posible?
Podría darse, porque si resulta que Alberto Garzón es uno de los políticos mejor valorados y se lleva bien con el resto de diputados y diputadas, pero se encuentra en un partido que no goza de la simpatía de la mayoría de los votantes, si dejara dicho partido, podría ser esa figura independiente y conciliadora que tod@s andamos buscando.

¿Y vosotr@s, votarías a Alberto Garzón como presidente independiente?